Hay startups que utilizan inteligencia artificial para vender seguros y otras que están intentando cambiar cómo se fabrica el propio seguro. Corgi pertenece a las segundas.
La compañía estadounidense nació en 2024 con una idea bastante concreta: construir una plataforma aseguradora orientada a startups y empresas tecnológicas, utilizando tecnología e IA para automatizar buena parte del trabajo que tradicionalmente hay detrás de una póliza.
Su cliente es una startup. Puede contratar con Corgi coberturas como D&O, Cyber, Tech E&O o responsabilidad civil. Y Corgi intenta encargarse de buena parte del proceso: analizar el riesgo, hacer underwriting, emitir y gestionar la póliza y participar en la gestión de los siniestros, apoyándose en su propia tecnología y trabajando también con capacidad aseguradora cuando es necesario.
La diferencia está en cómo han decidido construir el negocio.
En lugar de coger una aseguradora tradicional y añadirle una capa de IA, Corgi está intentando diseñar desde el principio una compañía mucho más automatizada. Menos procesos manuales, menos intercambio de información entre sistemas y más decisiones ejecutadas directamente por software.
La apuesta está recibiendo muchísimo dinero.
Corgi levantó una ronda de 160 millones de dólares en Series B en 2026. Después llegaron nuevas inyecciones de capital que llevaron su valoración hasta aproximadamente 5.000 millones de dólares, una cifra especialmente llamativa para una compañía fundada apenas dos años antes.
Más allá de la valoración, las rondas sirven para entender cómo está viendo el mercado esta nueva generación de insurtech.
La cuestión ya no es solamente cómo puede una aseguradora utilizar IA para ser más eficiente, si no como construir sobre cimientos de IA.
¿Cómo construirías una aseguradora si pudieras empezar de cero y asumir que la IA va a estar presente en cada proceso?
Corgi ha empezado por un segmento bastante lógico: las startups y empresas tecnológicas. Son clientes que ya viven en un entorno digital y que además tienen necesidades de seguro muy concretas: ciberseguridad, responsabilidad tecnológica, D&O...
Pero hay algo todavía más interesante. Corgi también está desarrollando productos para cubrir riesgos relacionados con la propia inteligencia artificial.
Es decir, la IA está presente en los dos lados del negocio: sirve para construir la compañía y, al mismo tiempo, está creando nuevos riesgos que la compañía puede asegurar.
Queda patente que las startups de hoy parten con una ventaja frente a las grandes compañías: pueden construir desde cero con la IA en ADN del negocio. Algo mucho más difícil para empresas grandes, donde procesos complejos, sistemas heredados y años de tecnología acumulada hacen que cambiar la estructura sea mucho más costoso.
Corgi demuestra que esta diferencia no se limita a ganar eficiencia: puede permitir que nuevos actores replanteen las reglas de un mercado entero. Y el seguro, por su complejidad y dependencia de procesos tradicionales, puede ser uno de los sectores donde esta transformación resulte más profunda.

